Estrategias para organizar tus finanzas después de la pandemia

1.Define tus objetivos financieros y elabora un presupuesto

Lo que suelen recomendar los expertos es fijarse metas para el mes, para el año y para el largo plazo. Es recomendable dejarlo por escrito para que lo puedas revisar cada vez que pierdas la brújula. En el largo plazo, es conveniente visualizar dónde quieres estar financieramente en 5 o 10 años más. De esa manera, tus objetivos más específicos estarán en el marco de un horizonte mayor. Definidos los objetivos, el paso siguiente es crear un presupuesto. No tiene que ser necesariamente algo complicado ni con lujo de detalles, pero debería incluir al menos los gastos fijos agrupados en categorías, como puede ser la renta o la hipoteca, comida, etc. A eso se agrega una categoría de gastos extras o imprevistos (y si las condiciones lo permiten, ahorro). Al poner por escrito el presupuesto, es más fácil ver en qué te gastas el dinero y puedes detectar si te estás sobrepasando en alguna de aquellas categorías.

2. Crea metas de ahorro

«El ahorro no es guardar lo que me sobra del sueldo. Muchas veces requiere hacer ciertos sacrificios», explica Gancedo.
«Lo que yo recomiendo es ahorrar el equivalente a un año de tu sueldo», señala, aunque reconoce que puede ser una meta difícil de alcanzar. Con todo, al final de cuentas lo que vale es ahorrar lo que puedas, pero «hacerlo consistentemente».

3. Invierte en aquello que estás dispuesto a perder

Junto al ahorro, está el tema de la inversión. Lo primero es darle una mirada a las tasas de interés en tu país para analizar en qué medida te conviene guardar el dinero en el banco o invertirlo. «Invierte en activos que realmente entiendes y con un monto que estás dispuesto a perder. No asumas riesgos con dinero que necesitas».
La otra recomendación es arrancar de a poco y diversificar las inversiones, para evita una pérdida total cuando un activo se desploma.
Y aunque la rentabilidad más alta es tentadora, siempre que hay que tener en cuenta que a mayor rentabilidad corres más riesgo. Eso ocurre, por ejemplo, con las criptomonedas.
El otro riesgo es que muchos inversores inexpertos siguen recomendaciones en redes sociales que no necesariamente provienen de una fuente calificada.

El error más común

«El error más grande que veo es no tener conciencia sobre lo que realmente es un crédito»
Es un error, que se repite en todos los sectores sociales, en todos los países y en todos los niveles de educación.
Aunque parezca obvio que un crédito es un préstamo que tenemos que devolver (con intereses), muchas veces se produce una trampa psicológica en que usamos la tarjeta sin pensar que el dinero no es nuestro. No importa si puedes pagar la cuota mensual de un auto nuevo. Pero si calculas que al final del préstamo terminarás pagando tres veces el mismo auto, no vale la pena.